La expansión mundial
Desde Paray, la devoción se propagó por Europa y, a través de las órdenes religiosas y las misiones, por todo el mundo. Varios cauces resultaron decisivos:
- La Orden de la Visitación, cuna del testimonio de Margarita María, difundió la devoción por sus monasterios.
- La Compañía de Jesús, desde san Claudio de la Colombière, la asumió y promovió con especial empeño, tanto en la predicación como en la reflexión teológica.
- El Apostolado de la Oración, movimiento nacido en el siglo XIX y ligado a los jesuitas, extendió mundialmente la práctica del ofrecimiento diario, la comunión reparadora y la devoción de los primeros viernes.
La entronización del Sagrado Corazón en el hogar
A comienzos del siglo XX, el sacerdote de los Sagrados Corazones P. Mateo Crawley-Boevey impulsó la obra de la entronización del Sagrado Corazón en las familias, que consiste en reconocer solemnemente a Cristo como Rey y centro del hogar mediante la colocación y veneración de su imagen y un acto de consagración doméstica. Esta iniciativa alcanzó enorme difusión y contó con el aliento de la Santa Sede.
En el mundo hispanoamericano y en España la devoción arraigó con particular hondura, ligada a advocaciones, santuarios y actos de consagración que se recogen en las páginas de países consagrados y consagraciones.
Fuentes y documentación
- Documento oficial
León XIII, encíclica «Annum Sacrum», 25 de mayo de 1899, sobre la consagración del género humano al Sagrado Corazón.
- Documento oficial
Pío XI, encíclica «Miserentissimus Redemptor», 1928, sobre la reparación debida al Sagrado Corazón.
- Documento oficial
Pío XII, encíclica «Haurietis Aquas», 1956, sobre el culto al Sagrado Corazón de Jesús.
- Documento oficial
Francisco, encíclica «Dilexit nos», 24 de octubre de 2024, sobre el amor del Corazón de Jesucristo.
- Fuente histórica primaria
Autobiografía de santa Margarita María de Alacoque, redactada hacia 1685-1686, y su correspondencia.