La Comunión reparadora
Acto central que Cristo pidió a Santa Margarita María en la Gran Revelación de la octava del Corpus Christi (junio de 1675): comulgar en desagravio —amende honorable— por las frialdades, irreverencias y sacrilegios contra el Sacramento del altar, especialmente por parte de las almas consagradas [1].
Arte del Sagrado Corazón · dominio público
Para rezarla
«He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres, que nada ha escatimado hasta agotarse y consumirse para demostrarles su amor; y en pago no recibo de la mayoría sino ingratitudes, por sus irreverencias y sacrilegios, y por las frialdades y desprecios que tienen para conmigo en este Sacramento de amor. Pero lo que más me duele es que sean corazones consagrados a mí los que así se portan. Por eso te pido que el primer viernes después de la octava del Santísimo Sacramento sea dedicado a una fiesta particular para honrar mi Corazón, comulgando ese día y haciéndole reparación de honor por una amende honorable, para reparar las indignidades que ha recibido durante el tiempo en que ha estado expuesto sobre los altares. Te prometo también que mi Corazón se dilatará para derramar con abundancia las influencias de su divino amor sobre los que le rindan ese honor y procuren que se le rinda.»
Palabras de Jesús a Santa Margarita María, en su Autobiografía, n. 92 (Gran Revelación, octava del Corpus Christi, junio de 1675). Traducción del francés.