El escapulario, el «Detente» y la imagen
La devoción al Sagrado Corazón se acompaña de tres objetos distintos, que conviene no confundir.
La imagen o estampa. En la segunda gran revelación (1674), Jesús pidió a Santa Margarita María que la figura de su Corazón fuera expuesta y venerada en los hogares e impresa en pequeñas estampas para llevarla sobre el pecho: «…cuya imagen quería ver expuesta y llevada por mí sobre el corazón…» [1][2]. A ella se asocia la promesa: «Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada», que es la novena de la lista de promesas recopilada en el siglo XIX, fiel al pensamiento de la santa [4]. La iconografía prototípica se fijó con el lienzo de Pompeo Batoni (1767, iglesia del Gesù, Roma).
El «Detente» o salvaguarda textil. Insignia de tela inspirada en las imágenes que repartía Santa Margarita María; se difundió durante la peste de Marsella (1720-1722) por la Venerable Ana Magdalena Rémuzat [3]. Su texto histórico más antiguo es: «¡Detente! El Corazón de Jesús está conmigo.» En el siglo XIX la piedad popular añadió: «Venga a nosotros tu reino.»
El Escapulario del Sagrado Corazón (en sentido canónico). Nació de las apariciones que Estelle Faguette recibió en Pellevoisin en 1876; la Sagrada Congregación de Ritos aprobó el Escapulario de los Sagrados Corazones de Jesús y María por decreto de 4 de abril de 1900. Fórmula latina de imposición: «Accipe, Frater, Scapulare Sacrorum Cordium Iesu et Mariae…» —«Recibe, hermano, el Escapulario de los Sagrados Corazones de Jesús y María, para que bajo su protección y custodia, recordando e imitando las virtudes de ambos Sacratísimos Corazones, seas hecho digno de la gloria de la resurrección».
Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.
Arte del Sagrado Corazón · dominio público
Fuentes y documentación
- Fuente histórica secundaria
«El escapulario del Corazón de Jesús», El Mensajero del Sagrado Corazón de Jesús, t. XVI, 1873 (traducción de un original francés: la peste de Marsella de 1720, el cólera de Amiens de 1865, la bendición de Pío IX y la descripción del objeto)., pp. 219-222