Saltar al contenido
Sagrado Corazón de Jesús
Beato · 1894–1936

Beato Bartolomé Rodríguez Soria, párroco y mártir de Munera

Bartolomé Rodríguez Soria nació en Riópar (Albacete) en septiembre de 1894. Estudió en el seminario de Toledo, donde terminó con la licenciatura en Teología, y recibió la ordenación sacerdotal en Toledo en 1918 [1][2][3]. Fue coadjutor de Elche de la Sierra y ejerció después el ministerio en Balazote, El Bonillo, Peñascosa y Munera. El arzobispo de Valencia y el obispo de Ciudad Real quisieron llevárselo a sus diócesis, pero prefirió quedarse en estas tierras [1][2].

Párroco de Munera, amigo del Sagrario

Fue párroco de Munera, entonces perteneciente a la archidiócesis de Toledo [2]. Era amigo del Sagrario: pasaba largos ratos con el Señor y le pedía ayuda para formar a sus feligreses. Creó en la parroquia la Acción Católica, las Hijas de María y el Apostolado de la Oración [1]. Es la obra nacida en Francia en el siglo XIX cuya misión, recordó el papa Francisco en la solemnidad del Sagrado Corazón de 2019, es «un “camino del corazón”, es decir, un itinerario de oración que transforma las vidas de las personas», porque «el Corazón de Cristo es tan grande que desea acogernos a todos» [5].

La catequesis era su gozo, sobre todo con los niños, de quienes decía: «Estos son los mejores amigos que no engañan». Vivía humildemente con su pequeña retribución y pedía a sus hermanas: «Dad lo que podáis y ya nos arreglaremos con lo que nos queda» [1].

El buen pastor no abandona a sus ovejas

Ante el peligro que corría, le aconsejaron marcharse del pueblo. Respondió que nunca lo haría, porque «El buen pastor nunca abandona a sus ovejas» [1]. El 27 de julio de 1936 fue detenido con más de veinte feligreses y encerrado en la sacristía. En la iglesia quisieron obligarle a cooperar en la destrucción de las imágenes sagradas y se negó rotundamente. Hasta el día 29 sufrió palizas, le quitaron la comida que le llevaba su familia y no le dejaron descansar ni en un colchón [1][2].

El 29 de julio lo subieron al púlpito y lo arrojaron al suelo. Desangrándose, pidió ver a su madre y se lo negaron; pidió agua y respondieron con humillaciones. Arrastrado a la sacristía, recibió la absolución de otro sacerdote detenido con él. Cuando un miliciano lo insultó al verlo tendido en un colchón, que hoy se conserva como reliquia manchado con su sangre, le contestó: «Os perdono». Fueron sus últimas palabras. Murió a las cinco de la tarde del 29 de julio de 1936, confesando su fe en Cristo Salvador [1][2]. Sus restos reposan en la iglesia parroquial de Munera [1].

Beato

El 28 de abril de 2007 Benedicto XVI aprobó el decreto de martirio de la causa de Liberio González Nombela y doce compañeros, en la que figura [2]. Fue beatificado en la plaza de San Pedro el 28 de octubre de 2007 [1], en la celebración en la que fueron proclamados beatos 498 mártires asesinados en España en la década de 1930, de quienes Benedicto XVI dijo ese día que «pagaron con la vida su fidelidad a Cristo y a su Iglesia» [3][4].

Palabras suyas

El buen pastor nunca abandona a sus ovejasDiócesis de Albacete, «Beato Bartolomé Rodríguez Soria, mártir», 2 de agosto de 2020 (respuesta a quienes le aconsejaban dejar el pueblo).
Os perdonoDiócesis de Albacete, «Beato Bartolomé Rodríguez Soria, mártir», 2 de agosto de 2020 (sus últimas palabras).

Fuentes y documentación