San Enrique de Ossó, catequista y autor de «Un mes en la escuela del Sagrado Corazón de Jesús»
Enrique de Ossó y Cervelló nació en octubre de 1840 en Vinebre, en la diócesis de Tortosa. Su madre soñaba verlo sacerdote; su padre lo encaminó al comercio. En 1854 perdió a su madre en la epidemia de cólera y, siendo aprendiz en Reus, lo dejó todo y se retiró a Montserrat; vuelto a casa con la promesa de poder seguir el camino elegido, empezó ese mismo año los estudios en el Seminario de Tortosa [1][4]. Fue ordenado sacerdote en Tortosa el 21 de septiembre de 1867 y celebró la primera misa en Montserrat el domingo 6 de octubre, fiesta de Nuestra Señora del Rosario [1].
Catequista y apóstol de la oración
Profesor de Matemáticas y Física en el seminario, se volcó en la catequesis: en 1871 organizó una escuela metódica de catecismo en doce iglesias de Tortosa y escribió una «Guía práctica» para catequistas [1]. San Juan Pablo II lo llamó «uno de los más grandes catequistas del siglo XIX» y recordó el lema de aquellas catequesis: «por los niños al corazón de los hombres» [3]. En octubre de 1872 empezó la revista mensual Santa Teresa de Jesús, que dirigió durante veinticuatro años; en 1873 fundó la Asociación de Hijas de María Inmaculada y Santa Teresa de Jesús, en 1876 el «Rebañito del Niño Jesús», y en 1874 publicó El cuarto de hora de oración, del que se han hecho más de cincuenta ediciones [1].
Su obra predilecta fue la Compañía de Santa Teresa de Jesús, constituida oficialmente en Tarragona el 23 de junio de 1876 [4], para «extender el reino de Cristo por todo el mundo» mediante la educación; en vida del fundador llegó a Portugal, México y Uruguay [1].
En la escuela del Corazón de Jesús
En la homilía de canonización, Juan Pablo II subrayó que su espíritu «está marcado por la centralidad de la persona de Jesucristo» y que la Compañía no tiene otro fin que «conocer y amar a Cristo, y así hacer que sea conocido y amado por los demás» [2]. Ese amor se volcó al final de su vida en el Corazón de Jesús. A mediados de mayo de 1895 vio la luz su último opúsculo, Un mes en la escuela del Sagrado Corazón de Jesús, que presentó en Montserrat entre el 3 y el 6 de julio, cuando acompañaba a un grupo de jóvenes llegadas de México para el noviciado. Regaló un ejemplar al monje Manuel Guzmán, que anotó en él: «Recuerdo del angelical Sr. Ossó» [4]. La relación de sus escritos que publica la Congregación para el Clero incluye, junto a ese mes, otro librito sobre siete moradas en el Corazón de Jesús [5].
Retiro, muerte y glorificación
A finales de agosto de 1895, apartado de la dirección de la Compañía, se retiró a su pueblo natal [4]. El 2 de enero de 1896 se refugió en el convento franciscano de Sancti Spiritus, en Gilet (Valencia), y allí murió el 27 de enero de 1896; las últimas páginas que escribió trataban de la acción del Espíritu Santo en los cristianos [1][4]. En 1908 sus restos se trasladaron a la iglesia del noviciado de las teresianas en Jesús (Tortosa) [4].
San Juan Pablo II lo beatificó el 14 de octubre de 1979 [3] y lo canonizó en Madrid el 16 de junio de 1993 [2]. El Martirologio Romano lo recuerda el 27 de enero [6].
Palabras suyas
Pensar, sentir, amar como Cristo Jesús; obrar, conversar y hablar como Él; conformar, en una palabra, toda nuestra vida con la de Cristo; revestirnos de Cristo Jesús es nuestra ocupación esencialJuan Pablo II, homilía en la canonización de Enrique de Ossó y Cervelló, Madrid, 16 de junio de 1993 (cita de los Escritos de Enrique de Ossó, t. III, Barcelona, 1976, 456).
por los niños al corazón de los hombresJuan Pablo II, homilía en la beatificación de Enrique de Ossó y Cervelló, 14 de octubre de 1979 (lema de sus catequesis en Tortosa).
Fuentes y documentación
- Obra de consulta