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Sagrado Corazón de Jesús
Santo · 1877–1940

San Manuel González García, el obispo de los Sagrarios abandonados

Retrato fotográfico coloreado de Manuel González García con vestiduras de obispo
Autor desconocido · dominio público

Manuel González García nació en Sevilla el 25 de febrero de 1877, cuarto de cinco hermanos de una familia humilde; su padre, Martín González Lara, era carpintero. De niño fue uno de los «seises» de la catedral de Sevilla. Pagó sus estudios en el seminario trabajando como fámulo y el 21 de septiembre de 1901 recibió la ordenación sacerdotal de manos del beato cardenal Marcelo Spínola [1].

El sagrario de Palomares del Río

En 1902 fue a dar una misión en Palomares del Río. Él mismo lo contó: «Fuime derecho al Sagrario… y ¡qué Sagrario, Dios mío!». Ante aquel sagrario abandonado vio a un Jesús callado y paciente que lo miraba, y aquella mirada fue para él el punto de partida de todo su ministerio sacerdotal [1]. San Juan Pablo II subrayó que esa experiencia lo marcó para toda la vida [2].

Las Marías de los Sagrarios

Destinado a Huelva en 1905, fue párroco de San Pedro y arcipreste, y fundó escuelas para los niños [1]. El 4 de marzo de 1910 pidió a un grupo de colaboradoras una limosna de cariño para Jesucristo Sacramentado, «por el amor de María Inmaculada y por el amor de ese Corazón tan mal correspondido», para que se hicieran «las Marías de esos Sagrarios abandonados». Así nació la Obra para los Sagrarios-Calvarios, respuesta de amor reparador al amor de Cristo en la Eucaristía. De ella salieron la Reparación Infantil Eucarística, los Misioneros Eucarísticos (1918), las Misioneras Eucarísticas de Nazaret (1921), fundadas con su hermana María Antonia, las Misioneras Auxiliares Nazarenas (1932) y la Juventud Eucarística Reparadora (1939). El 28 de noviembre de 1912 san Pío X lo recibió y bendijo la Obra [1].

Obispo de Málaga: un seminario para el Corazón de Jesús

Recibió la ordenación episcopal como auxiliar de Málaga el 16 de enero de 1916 y en 1920 fue nombrado obispo residencial [1]. Con una confianza sin límites en el Corazón de Jesús, emprendió la construcción de un nuevo seminario, «sustancialmente eucarístico» [1]. El Seminario de Málaga fue consagrado al Sagrado Corazón de Jesús el 20 de noviembre de 1927, coincidiendo con la renovación de la consagración de la diócesis de Málaga al Corazón de Jesús; en el edificio se levantó una estatua del Sagrado Corazón para que toda la diócesis dirigiera la mirada a Jesucristo [4].

Persecución, Palencia y canonización

El 11 de mayo de 1931 le incendiaron el palacio episcopal y tuvo que marchar a Gibraltar; desde 1932 gobernó la diócesis desde Madrid, y el 5 de agosto de 1935 Pío XI lo nombró obispo de Palencia [1]. Murió en Madrid [5] el 4 de enero de 1940 y fue enterrado en la catedral de Palencia. El epitafio que él mismo escribió pide ser enterrado junto a un sagrario y termina: «¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No lo dejéis abandonado!» [1][2].

San Juan Pablo II lo beatificó el 29 de abril de 2001 [2] y el papa Francisco lo canonizó el 16 de octubre de 2016 [3]. El Martirologio Romano lo recuerda el 4 de enero [5].

Palabras suyas

Os pido una limosna de cariño para Jesucristo Sacramentado... os pido por el amor de María Inmaculada y por el amor de ese Corazón tan mal correspondido, que os hagáis las Marías de esos Sagrarios abandonadosSanta Sede, Oficina de las Celebraciones Litúrgicas, biografía de Manuel González García, 29 de abril de 2001 (palabras del 4 de marzo de 1910).
¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No lo dejéis abandonado!Juan Pablo II, homilía en la beatificación, 29 de abril de 2001 (la frase que quiso por epitafio).

Fuentes y documentación