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Sagrado Corazón de Jesús
Beato · 1842–1916

Beata Piedad de la Cruz y las Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús

Tomasa Ortiz Real nació en Bocairente (Valencia) el 12 de noviembre de 1842 y fue bautizada al día siguiente; era la quinta de ocho hermanos. Hizo la primera Comunión a los diez años, y ella misma lo contó así: «Cuando recibí por primera vez la Sagrada Comunión, quedé como anonadada y experimenté que Jesús me llamaba a la Vida Religiosa» [1].

Una vocación probada

Se formó en el colegio de Loreto que las religiosas de la Sagrada Familia de Burdeos tenían en Valencia, pero su padre la hizo volver a casa cuando pidió entrar en su noviciado. Entró en un convento de carmelitas de clausura en Valencia, pero una enfermedad la obligó a dejar el noviciado; un segundo intento de clausura terminó igual. En Bocairente se entregó a la oración y a los niños pobres, los ancianos y los enfermos. Su oración era: «Tuya, Jesús mío, tuya quiero ser, pero díme dónde» [1].

«Funda, hija mía»

En Barcelona vivió una profunda experiencia mística: el Corazón de Jesús, mostrándole su hombro izquierdo ensangrentado, le dijo: «Mira cómo me han puesto los hombres con sus ingratitudes, ¿quieres tú ayudarme a llevar esta cruz?». Tomasa respondió: «Señor, si necesitas una víctima y me quieres a mí, aquí estoy, Señor». Y el Redentor le dijo: «Funda, hija mía, que de ti y de tu Congregación siempre tendré misericordia» [1].

Tras las inundaciones del río Segura de 1884, salió de Barcelona en el mes de marzo con tres postulantes hacia Puebla de Soto, junto a Alcantarilla, para fundar con autorización del obispo de Cartagena-Murcia la primera comunidad de Terciarias de la Virgen del Carmen. Ya con el nombre de Piedad de la Cruz, atendió con sus hijas a los enfermos del cólera y a las niñas huérfanas. Llegaron después las tensiones entre las comunidades de Alcantarilla y Caudete, y la fundadora se quedó sola con sor Alfonsa [1].

Las Salesianas del Sagrado Corazón

El obispo Bryan y Livermore la envió a hacer ejercicios a las Salesas Reales de Orihuela, donde vio con claridad su carisma y el patrocinio de san Francisco de Sales. El 8 de septiembre de 1890 nació la Congregación de Hermanas Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús, donde el Corazón de Cristo quiere ser amado, servido y desagraviado de las ofensas que recibe de los hombres, y reconocido en las niñas huérfanas, las jóvenes obreras, los enfermos y los ancianos abandonados [1]. Su carisma, dice su biografía, estaba centrado en el Corazón de Cristo: hacer sensible a los pobres el amor del Padre providente manifestado en el Corazón misericordioso de Jesús abierto en brazos de la Cruz [1]. San Juan Pablo II lo repitió en la beatificación [2].

Muerte y beatificación

Vivió y murió pobre, sentada en un sillón, porque, decía señalando el Crucifijo, «Aquel […] murió en la cruz y yo no debo morir en la cama, sino en el suelo». Expiró el sábado 26 de febrero de 1916 [1], en Alcantarilla [3]. San Juan Pablo II la beatificó en Roma el 21 de marzo de 2004 [1][2]. El Martirologio Romano la recuerda el 26 de febrero [3].

Palabras suyas

Tuya, Jesús mío, tuya quiero ser, pero díme dóndeSanta Sede, Oficina de las Celebraciones Litúrgicas, biografía de Piedad de la Cruz Ortiz Real, 21 de marzo de 2004 (su oración en los años de búsqueda).
Mira cómo me han puesto los hombres con sus ingratitudes, ¿quieres tú ayudarme a llevar esta cruz?Santa Sede, Oficina de las Celebraciones Litúrgicas, biografía de Piedad de la Cruz Ortiz Real, 21 de marzo de 2004 (palabras del Corazón de Jesús en la experiencia mística de Barcelona).
Funda, hija mía, que de ti y de tu Congregación siempre tendré misericordiaSanta Sede, Oficina de las Celebraciones Litúrgicas, biografía de Piedad de la Cruz Ortiz Real, 21 de marzo de 2004 (palabras del Redentor en la misma experiencia).

Fuentes y documentación